Tuesday, November 28, 2006

Cuidad (su ortografia)

Nos despertamos y era sabado. Baje y revise los archivos recibidos. Habia estado bajando toda la noche peliculas de terror. Ordene un poco mis ideas entre gritos, musica de los ochenta, pesimas actuaciones y actores sin trabajo.
Poco despues llego a casa N, portando buenas noticias y vitalidad. La ciudad estaba vibrando y los dos lo sabiamos.
Decidimos que hoy teniamos que perdernos en la ciudad e ir algun lado. No teniamos muy claro a donde. Los pensamientos fluctuaban rapidamente, pero no era el momento de pensar, sino de actuar.
No tardamos demasiado en contactar al Hombre. Patricia y Diego y a la plaza.
Habiamos convenido no tomar taxi pero esperar al Hombre es algo que siempre me pone un tanto nervioso. Sin embargo, me gusta y no me problematiza demasiado. El punto es estar ahi.
Esperamos en la esquina, frente a un bar en el que habia unos chinos jugando al pool y escuchando Soda. Miramos a la antena, el simbolo de la noche: hoy enviabamos un mensaje, viajabamos por una construccion logrando algo. Ese algo que es simplemente hacer lo que uno quiere ahora.
Vivir en el presente sin planear el futuro o recordar el pasado. La ciudad seguia vibrando por debajo. Necesitabamos ver esa vibracion e ir a donde nos lleve.
El Hombre llego cumpliendo su encargo y nos fuimos complacidos de nuevo hacia la casa, donde ya nos esperaba M.
Tomamos unas cervezas y fumamos marihuana fresca, recien llegada de las profudndiades de la plaza, en la terreza del hogar. Decidimos salir a visitar a Z en San Telmo, repartimos a Patricia en cuatro y tomamos un cuarto cada uno guardandole el resto a el. Tambien llevamos un poco de marihuana y una planta muy especial para fumar ahi. Intente desarmar una lapicera y poner todo dentro, pero fracase. La pieza estaba llena de vasos, cervezas, ropa tirada y platos.
El colectivo tardo muy poco en llegar (como si Buenos Aires por fin estuviese de nuestro lado)y ya dentro Patricia empezo a subir. Yo me sente en un asiento solitario y poco despues encontraron donde sentarse y un mar de gente nos separo.
Yo escuchaba una conversacion ajena con Patricia danzando en mi cabeza y mis pupilas, mientras N y M miraban a una chica que bailaba en un tubo entre los asientos y decia que estaba empastillada, mientras tomaba vino con una vieja.
Nos bajamos en San Telmo, bastante cerca de lo de Z. Lo de despertamos, subimos y le dimos su cuarto. Poco despues ya estabamos planeando que nos deparaba la noche.
Habia varias fiestas y deliberavamos a donde ir mientras Pato subia y yo sacaba mi planta especial. Z armo una pipa de agua con un sifon y poco despues estabamos tirados en el sillon.
Descubrimos que en la esquina habia un grupo de gente, e imaginamos que eran personas que olian fiestas y se metian de improviso, pasando desapercibidos. En cualquier momento entraban al departamento, con naturalidad familiar, y se sentarian a tomar cerveza mezclada con antidepresivos.
Salimos a vagar por las calles y Z dijo de ir a la Casa del Rock. Al llegar, no percibimos un bienvenida muy calida, y seguimos buscando donde caer.
Llegamos a un lugar donde habia sido el Cha Cha Cha club y entramos. Era un lugar bastante chico, lleno de gente, nos cerramos en circulo y meditamos. Queriamos fumar porro y el ambiente no parecia el adecuado. Salimos poco despues de llegar y fuimos a tomar una cerveza y meditar en un bar de ahi cerca. Ahi me encontre con un ex compañero de colegio que estaba con su novia. Intente ocultar los efectos del acido en mi mente, y creo que lo maneje muy bien. Otra persona buscando un lugar donde pasar la noche.
N miraba a la chica que atendia con una libido ascendente. Estabamos los cuatro muy drogados y nadie se daba cuenta. A nadie le importaba. Un anonimato total.
Tomamos la cerveza y fuimos para la parada del 39 para ir para palermo viejo. Nuevamente, el colectivo llego casi sin tener que esperarlo. Yo tenia un sentimiento de que no importaba a donde fueramos, siempre que fueramos a algun lugar, y ese lugar fuese adelante. Habiamos decidido, apenas nos encontramos con N, una decision que tardamos toda la noche en entender, no decir que no en ningun momento. Ir siempre hacia adelante. Ver a donde nos llevaba el si absoluto. Dean Moriarty en todo su esplendor.
En el camino nos cruzamos con otra fiesta, no recordabamos si en Sociales o en Medicina, y pensamos en bajarnos, pero esperamos un par de cuadras y la idea se quedo en alguna esquina del recorrido. Estabamos comodos en el colectivo. Z y N en unos asientos y yo y M en otros. Nuestras mentes salian y entraban en el colectivo en cada parada. Como un tunel neumatico, pronto llegamos a nuestro destino. Destino incierto, pero destino al fin ¿que mejor destino que el que uno escribe con tinta de alcohol sobre la noche y las estrellas?
Recordabamos viejas andadas. Z y N contaban cuando se encontraron, en esa calle, a una minita que se desnudo frente a todos. Como llego al mundo. Y la noche seguia en pañales, y todavia no habiamos llegado a donde teniamos que ir, y caminabamos como locos, como atacados.
Me cruze a otra persona. A esta altura, Patricia volaba a altas alturas. Estaba con otro flaco y una minita. Se dieron cuenta de que estaba muy drogado e hicieron algun comentario. En el momento no le di importancia, y no la tenia, y los salude agitando la mano.
Llegamos a un bar que Z conocia y decia que se ponia. Pero estaba cerrado, con diarios en las ventanas. Un bar tan exclusivo que no entraba nadie. Nos reimos y fuimos a buscar otro lugar donde calmar nuestras ansias de llegar a algun lado, todo el tiempo, a cada instante, un lugar diferente.
Entramos en otra casa con la puertas abiertas. Hay muchas casas con puertas abiertas por la ciudad, invitandolo a uno a pasar. Encontramos un par que parecian desiertas, a las que uno podria entrar y encontrarse con una familia. "Sr juez ¿como podria saber yo que no tenia que entrar? la puerta estaba abierta, invitandome a pasar, no habia ninguna señal de que no tenia que pasar, de que no era ese el lugar al que tenia que ir, llegar y estar, el lugar donde enfocaba toda mi vida, toda mi noche, el unico lugar que tiene sentido y direccion en este momento".
La casa era una especie de bar clandestino o de fiesta organizada por alguien. No se de quien y tampoco era importante. Habia un ambiente de milonga importante, y subimos unas escaleras azules, a una habitacion vacia roja, que daba a un balcon por donde unas escaleras bajaban. Tomamos las escaleras y nos detuvieron el paso. No entendi muy bien que paso, e imagine que habiamos encontrado el secreto de la ciudad, que debajo, en un subsuelo, se reunian los cabecillas, los tahures y malandras, los grandes heroes nocturnos, los payas y hombres de calle curtida.
Bajamos a la barra y pedimos unas cervezas. Note que habia una habitacion contigua vacia, con vasos y cervezas y cigarrillos desperdigados por el suelo. No parecia haber ninguna razon por la cual no se pudiese entrar, y sin embargo no habia nadie. Nosotros tampoco entramos, y pense que quizas la habitacion era una especie de pulmon espiritual de la fiesta. Una ofrenda al señor del baile. Quizas ahi habitaban los fantasmas, los muertos, de fiestas pasadas.
Subimos de nuevo al balcon y me explicaron que no podiamos bajar por la escalera porque el bar era circular, y bajando por la escalera entrabamos detras de la barra. Me desilusione un poco. Entre las dos realidades, me quedaba con la mia.
Fumamos algo de nuestra marihuana y volvimos a salir. En un kiosco compramos un juego chiquitito, con aspecto de tener veinte años escondido dentro del kiosco, para pedir monedas. El kiosquero era un poco hosco, como todos los kiosqueros cuando uno les pide monedas, y nos fuimos con nuestro jugo, que tenia un sabor exactamente de un peso, a buscar otro lugar. Caminamos sin sentido hasta abasto, sin poder, o querer, decidir exactamente a donde ir. Ya era de dia y la realidad del mañana empezaba a caer y pesar sobre nuestras cabezas, y no quedaba otra que caminar para escapar.
Finalmente entramos a una estacion de servicio, donde casualmente habia un cana. Nos paramso enfrente de las heladeras y compramos un jugo. Intentaba comportarme de manera normal, y creia saber que no lo estaba logrando. A veces, uno la caretea sin darse cuenta. Hay que poner cierta atencion desatendida, no hay que intentar ser normal, porque uno parece un loco, un raro, un drogado, un candidato a la comisaria. Enfrentarse, o acercarse siquiera, a la policia entripado, es una experiencia poco grata, pero manejable. Claro que sabia que si veia mis pupilas estaba en el horno, y presentia que el resto de mi rostro, mis ojos rojos, mis ojeras y un olor a cerveza y marihuana y a caminar por la noche porteña, me delataba.
Le pedi monedas a la chica despues de pagarle el jugo, que aparentemente se apiado de mi, atrapado en una estacion de servicio, pagandole enfrente de un policia, intentando parecer una persona normal, y me dio cambio. Ya podiamos volver a nuestras casas.
Tomamos un poco del jugo y M nos convido con un cafe negro. Nos sentamos unos minutos para descansar el cerebro mas que las piernas. Patricia corria bastante rapido todavia.
Salimos y acompañamos a Z hasta corrientes y lo dejamos en su parada. Nos despedimos de el, todavia nos quedaba un largo trecho, a N y a mi, hasta Villa del Parque. M nos dejo poco despues, decidio tomarse un taxi hasta Once y luego seguir para Ramos.
Fuimos hasta Cordoba y caminamos hasta la parada del 109 mas cercana. Nuevamente, el colectivo llego como si nos hubiese estado esperando. Adentro habia unas minitas de paternal, totalmente pasadas, cantando canciones de cumbia, dos homosexuales y dos chetos. Eran los unicos que lograban resaltar entre el gris impersonal de un 109 a las siete de la mañana.
Se bajaron los chetos y les hicieron un gesto de burla a las minitas. Uno de los otros dos pibes tambien hizo un comentario al respecto de ellas. Yo pensaba que esta gente estaba muy ocupada en desmerecer a otros. Capaz que estas minitas estaban cantando, y pegandole a las ventanillas, pero al menos eran reales, y no posaban, y no les importaba lo que pensase nadie en ese colectivo. Hacian lo que querian, como nosotros habiamos hecho, como nosotros habiamos decidido.
Despues de unos buenos cuarenta minutos de viaje, llegamos a destino. Al entrar a la casa, pasamos sigilosamente al cuarto, tiramos un colchon al suelo y ordenamos nuestras ideas, escribiendo todo lo que habiamos hecho en un cuaderno que hace poco habia comprado para escribir mis ideas, donde tambien habiamos escrito, hace un tiempo, subidos a una planta en mi habitacion, varias ideas para una serie de cortos.
Tardamos un tiempo en dormirnos. Estabamos y estamos convencidos de que algo habia empezado, de que la vida tenia que ser asi, siempre que si, el si que abre, jamas el no que cierra, en ningun momento dejar de avanzar, y sentir la pasion, y vivir como dean y rodar por el camino.
Poco despues intentamos dormir, y me despedi hacia los sueños en los que uno cocina panqueques en la casa de una amiga, donde todo parece normal y los objetos parecen mas intensos. Como si estuviese despierto solo cuando duermo.
Y fue un sueño intranquilo, un sueño emocionante, del que me podria haber despertado corriendo, o caminando, por la calle, logrando y haciendo un sueño insoñable, imposible, que recorre las calles de una ciudad nocturna y vibrante, que nos espera en cada esquina y en cada puerta.

1 Comments:

Blogger Howard Lidd said...

no, para nada.
Lo gracioso es que no hay mucha salida. Uno alucina... y se junta con unos que alucinan algo supuestamente parecido, para pelearse con otros que alucinan algo supuestamente diferente.
Y yo digo esto e intento pensar que tambien alucino, pero si estuviese tan seguro, ni siquiera lo plantearia.
A veces parece que es mejor no decir nada o, al menos, no estar tan seguro de todo.

9:34 AM  

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